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lunes, 20 de febrero de 2012

Madurez emocional: Su importancia

Está demostrado que las personas con un coeficiente intelectual elevado, no necesariamente tienen una vida emocionalmente estable ya que a lo largo de su vida son presas de sus impulsos y no tienen el control de sus vidas privadas. La inteligencia emocional, nos permite enfrentarnos de cara a las vicisitudes a pesar de lo que sea, nos da resistencia frente al dolor y nos enseña a ver la vida con optimismo a pesar de cualquier circunstancia sin renegar ni enojarnos, nos permite dominar nuestras emociones y la posibilidad de adaptarnos al mundo que nos rodea.

La gente que tiene una personalidad madura sabe vivir, acepta lo que no puede cambiar y con valor cambia lo que sea necesario sin importar lo que tenga que hacer, mantiene una actitud ecuánime ante la adversidad sin perder el equilibrio en sus vidas, tiene metas y lucha por ellas hasta alcanzar el éxito, tiene un espíritu solidario y generoso con sus semejantes, es decidida y tiene la suficiente humildad para reconocer que esta equivocado.


Nuestro desarrollo emocional es el que nuestros padres nos dieron en la infancia básicamente.
Si aprendimos a salir de los obstáculos exitosamente aceptando y terminando las responsabilidades que nos dieron, entonces probablemente el niño estara aprendiendo a ser maduro, no así aquellos niños consentidos que no enfrentan retos en su vida ni responsabilidades.Nunca es tarde para mejorar y superar nuestros conflictos si es que los tenemos con nuestra personalidad, puede ser por medio de una terapia o por medio del servicio a los demás, salir de uno mismo nos permite comprender a los demás y desarrollar una personalidad más madura.

lunes, 24 de octubre de 2011

Ser ecuánime: La ecuanimidad en los adultos

Ser ecuánime puede ser considerado un talento pero es necesario considerarla como una capacidad que se puede desarrollar con el tiempo. La ecuanimidad en los adultos es la manifestación del equilibrio emocional que debemos tener ante cualquier situación que nos presenta la vida; es el resultado del equilibrio emocional necesario para desarrollarnos espiritualmente. Cuando nos enojamos o entristecemos, se ven vulneradas la salud y la energía en el cuerpo y la mente, deteriorando el sistema inmunológico causándonos enfermedades. Si las emociones no se controlan, estas afectan nuestra salud por el gran desgaste de energía que nos ocasionan, atentando además nuestras relaciones con los demás y afectando la voluntad y nuestra razón.


El equilibrio emocional va de la mano con la ecuanimidad emocional y viceversa. Para llegar a lograr ser ecuánimes mentalmente hay que aceptar y reconocer el daño que nos hace no controlar nuestras emociones. Hacer el intento cada día hasta lograr el equilibrio emocional es nuestra responsabilidad y un deber para con nosotros mismos para mantenernos saludables física y mentalmente. Si tenemos bienestar mental viviremos mucho mejor esta vida.

sábado, 22 de octubre de 2011

Inmadurez afectiva en adultos


Si bien existen hombres y mujeres en todo tipo de ambiente con actitudes de gente adulta (porque vamos, que lo son), creen que todo lo saben, sin embargo no es extraño encontrar que muchas de estas personas son gente que aparentemente sólidas y de prestigio, pueden ser de voluntad débil y entran en conflictos emocionales internos siendo personas sin dominio propio, incapaces de ser fieles, demostrando así mucha inmadurez afectiva. Algunas de las características de la gente afectivamente inmadura es que tienen dificultades para asumir equilibradamente las responsabilidades de la familia en el hogar, tienen dificultades para asumir el éxito y los fracasos, confunden el amor con los sentimientos, no controlan su ira, son exageradamente calculadores y egoístas.


Es importante ser educados e inteligentes, pero el desarrollo en el ser humano debe ser integral. Es preciso madurar afectivamente y prepararnos en nuestras virtudes, reforzando la voluntad para así madurar afectivamente también. La madurez del pensamiento nos permitirá mantenernos firmes en nuestras convicciones y proyectos de vida. Hay personas que hoy toman decisiones y rápidamente desisten de sus propósitos porque no reforzaron la inteligencia, sentimientos y su voluntad; elementos tan indispensables para madurar afectivamente. El adulto maduro afectivamente posee una vida afectiva de gran vitalidad y en definitiva es dueña de sus sentimientos.